sábado, junio 09, 2007

Ya no trabajo para la BBC.

Durante la temporada 2005/2006 ( de abril a noviembre) trabajé los fines de semana para la BBC. Un trabajo de los que llamamos "alimenticios". La industria de las bodas, bautizos y comuniones (BBC), mueve cada año millones de euros en España y algo arañan los fotógrafos. Las iglesias y restaurantes tienen montado un tinglado donde el negocio y el lucro están muy bien atados a través de las exclusivas. Por eso existen empresas como la que me contrató en el 2005 cuya única actividad es cerrar acuerdos de exclusividad con iglesias y restaurantes y luego conseguir "obreros" de la fotografía y del video para cubrir esos compromisos de cualquier manera. El mundillo de la fotografía social tiene muchas caras, aquí os cuento mi experiencia que por poco me quita las ganas de seguir haciendo fotos.

Llegue a un acuerdo verbal para trabajar para esa empresa sin que se tomaran la molestia de comprobar que tipo de fotos hacia ni si sabia empuñar una cámara o no. El dueño de la empresa era un comerciante gordo de mirada vidriosa y escurridiza. A veces me lo imaginaba con un puro cubano en la boca y sentado en un restaurante italiano comiendo espaguetis mientras llegábamos allí los fotógrafos para recibir los "encargos".

La historia empezaba los jueves. Recibía una llamada:

- Hola Jota, ¿puedes hacer la boda de este sábado? Vas a hacer el restaurante X. El novio se llama Carlos y su teléfono es tal. La novia se llama Aurora y su tel. es cual. Casa de la novia a las 14:30. Y casa del novio a las 16h. La iglesia es Y y esta en la calle Z. El operador de video es Paco coge su tel. y le llamas para que se encuentren donde quieran.

El viernes llamada a los novios:

- Hola Carlos, soy el fotógrafo de la boda, por favor me confirmas la dirección. Estaré allí a las 14:30.

- Hola Aurora, soy el fotógrafo de la boda, por favor me confirmas la dirección. Estaré allí a las 16h.

Los diálogos, como todo lo demás, son mecánicos y repetitivos.

Los preparativos empezaban a las doce del día del sábado: limpiar el equipo, verificar la carga de las baterías, preparar el traje y la corbata, brillar los zapatos.

13:30. Encuentro con el cámara de video en cualquier esquina. Casi siempre eran chicos o chicas muy jóvenes que estaban estudiando audiovisuales o que acababan de terminar su carrera. Auque no nos conocemos la identificación es fácil. Yo les veía con el equipo de video y ellos reconocían mi coche según las indicaciones de nuestra conversación telefónica previa. Después de los diálogos rutinarios llegábamos invariablemente a hablar del hombre gordo. Que si les ha pagado, que cuanto les debe, que están cansados de que no les cumpla con los pagos. También me encontré con algunos operadores de video veteranos en este trabajo. En especial recuerdo a uno con quien hice dos bodas y que espero no volver a ver en mi vida. Además de cámara era también fotógrafo, según él. En semana trabaja para un periódico o revista inmobiliaria haciendo fotos de pisos. Me decía con un aire de suficiencia y prepotencia que llevaba 10 años haciendo lo mismo. Al final se convertía toda la jornada en una experiencia insufrible.

Con frecuencia las casas de los novios estan en pueblos cercanos a Madrid. Ejemplo típico: el novio vive en Alcorcón, la novia vive en Móstoles, la iglesia cerca de la casa de la novia, el parque en Madrid y el restaurante en el km.25 de la autovía A1.

14:15. Tenemos ubicado el domicilio del novio. Entramos en un bar a tomar una cerveza.

14:25 Nos dirigimos a casa del novio. Entramos y alguien grita: ¡¡¡llegaron los fotógrafos!!! Hay nerviosismo y revuelo de gente que va y viene. El ambiente es denso. El novio tiene sudor en su frente. Primeras fotos en el cuarto del novio, en el espejo mientras se pone la corbata, o hace que se la pone, mientras se apunta los zapatos o hace que se los apunta y los típicos posados recostado en la cama, etc. Este tipo de trabajo fotográfico tiene un guión que a ninguno de los involucrados le interesa cambiar, las fotos y poses son las que son y punto. Luego vamos al salón. Fotos con la familia. Primero los padres. Luego los hermanos, luego la familia al completo. En ocasiones incluso con el perro, un miembro más de la familia. Hemos estado aquí entre 30 y 45 minutos. Nos vamos de prisa a casa de la novia.

16:00. Llegamos al barrio de la novia. Damos vueltas por las calles circundantes y no hay como aparcar. Las manos me sudan.

16:20 Aparco de mala manera en una esquina a tres calles de donde vive la novia. Caminamos de prisa con todo el equipo a cuestas.

Telefonillo:

- ¿si?
- somos los fotógrafos.

no se escucha nada mas y la puerta se abre.

Aquí hay aún más nerviosismo que en casa del novio. Hay mujeres saltando por doquier: las hermanas, las primas, la tía, la abuela que esta sentada en un rincón, ya muy puestecita pero con la mirada un tanto perdida. La madre de la novia corre de un lado para otro con su vestido nuevo, hecho para la ocasión, pero descalza. Nos dicen que están terminando de ponerle el vestido a la novia. Preparamos el equipo y esperamos con paciencia. De nuevo fotos en el cuarto de la novia: el espejo, un par de retratos y las indicaciones: ahora recuéstate así, ponme las manos aquí, mira para allá, coge el ramo así, etc. Más fotos en el salón: con la madre, con el padre, con la madre y el padre, con los hermanos, con la mejor amiga, con la tía soltera y con la abuela. Alguien llama a la niña que va a llevar las argollas. La niña llora y nos mira asustada. A ver como sacamos una foto bonita de esa escena.

Salimos de prisa porque tenemos que llegar a la iglesia antes que la novia. Ya son las 17:20 y la misa es a las 18h. A buscar la iglesia. De nuevo el problema del parking.

En la puerta de la iglesia los invitados se saludan con efusividad. A cual mas a cual menos esta estrenando vestido o traje. Las mujeres son las más retocadas. Vestidos largos de telas brillantes, peinados muy elaborados, bucles, escotes en la espalda. También se distingue a la pandilla de amigos del novio con sus pelos engominados y alguno con su traje negro, camisa negra, corbata blanca y botas blancas de piel de avestruz. Entro en la iglesia para hacer un reconocimiento rápido y preparar alguna foto.

17:58. Llega la novia. Fotos bajando del coche. El vestido se le enreda en los tacones, al instante la tía, la madre y la mejor amiga corren a levantar la cola del vestido. El novio espera dentro de la iglesia y sigue sudando. Marcha nupcial y paseíllo. Fotos en la entrada de la iglesia, fotos cuando se encuentran los novios. El cura empieza su ceremonia rápidamente porque a las 19h tiene otra boda. Fotos de los padrinos. Recorrido por la iglesia para hacer panorámicas desde atrás. Foto de la entrega de argollas. En alguna boda presencie como una de las argollas se había perdido porque el niño que las llevaba su puso a jugar en un descuido de sus padres. El padrino rápidamente la sustituyo por la suya sin que el cura se percatara. Foto al beso de los novios después del "si quiero". Fotos de toda la familia en el altar, fotos de la firma de los padrinos y testigos. Muy pocos piden alguna foto con el cura. Antes de terminar el padre advierte:

- Por favor no ensuciar la entrada de la iglesia con arroz y papeles porque despues tenemos otra boda.

Foto al paseíllo de salida de los nuevos esposos. Fotos en el sublime momento de la lluvia de arroz.

18:50. Llegan invitados y el novio de otra boda. Los unos desplazan diplomáticamente a los otros para tomarse la iglesia.



19:00. Dialogo con los novios para acordar el parque donde iremos a hacer las fotos advirtiéndoles de las limitaciones de tiempo. De prisa al coche y rumbo al parque.

19:20. Llegamos y ya hay cinco parejas de recién casados, con sus respectivos fotógrafos, haciendo las mismas fotos que nosotros haremos cuando nos llegue el turno.

20:00. Estamos agotados de hacer mil poses y recorrernos el parque empujando y empujados por otras parejas. En el restaurante nos esperan a las 20:30h como tarde y hay que recorrer 40 kilómetros.

20:35. Llegamos al restaurante. Visita obligada al aseo para evacuar y tomar un respiro. Uno de los camareros nos avisa que los novios ya esta ahí. Foto de la llegada de los novios. Foto de los novios con el mejor plano del restaurante. Vamos al jardín donde se sirve el cocktail. Fotos con la familia que viene de yo no se donde. Fotos con las amigas de colegio de la novia. Fotos con todos los primos.

21:30. Los meseros y el maître les indican a los invitados que se desplacen al salón donde se ofrecerá el banquete. La novia aprovecha para ir al baño con la madre, la tía y la mejor amiga. Cuando todos los invitados están en sus respectivos puestos se cierra la puerta del salón y se prepara la entrada de los novios. El maître instruye con precisión militar: entran los novios primero, detrás van los padres de la novia, y detrás los padres del novio. Se detienen los novios. Padres del novio se ubican a su izquierda, padres de la novia a la derecha. - ¿Esta claro?, remata. El maître hace un gesto de director de orquesta hacia el pincha-discos. Se abre la puerta del salón y suena la marcha nupcial. Entran los novios y sus padres caminando como robots y recordando las indicaciones del maître. Recibe cada uno su copa. Foto del brindis. Primero los novios, la novia con sus padres, el novio con los suyos. Foto de toda la nueva familia recién constituida.

Ahora carrerilla para las fotos de la "mesa presidencial". Retratos de los novios y de los padres de cada uno.

21:30. A partir de aquí entramos ya en la recta final. Hay que ubicarse por ahí en algún rincón discreto del restaurante para ver como pasan los platos de camarones, langostinos, solomillo y todo lo que se tercie. Mientras tu estas "trabajando" la gente se divierte y se harta de comer. Es duro. Entre tanto puede suceder algún "performance" preparado como regalo de los amigos a los novios.

23:15. Llega la tarta. Foto de los novios con la espada partiendo la tarta. Cada uno pellizca la tarta con la punta de la espada y le dá un pequeño trozo al otro. Las risas, los aplausos y los gritos retumban en el salón: “que se besen, que se besen, que se besen”.

23:40. Recorrido por las mesas con los novios, una foto aquí otra allá. Los novios aprovechan para hacer caja: circulan los sobres con el dinero de regalo. Algunos invitados ya están experimentando los efectos del alcohol. Ya se vislumbran los ligues entre primos y amigos.

00:30. La hora del vals. Baile de los novios recordando los pasos tantas veces practicados. Baile de la novia con el suegro. Baile del novio con la suegra.

00:45. Pregunta para los novios: ¿cuando regresáis del viaje nupcial? Hay que fijar la fecha en la que le entregaremos las fotos. Fin de la emisión.

Ahora regreso a casa a la una de la madrugada y con un cansancio supremo. Ah, pero antes llevar al cámara hasta su casa, ese es el compromiso.

Días después viene la "post-producción": editar las fotos, llevarlas al laboratorio, recogerlas, preparar el álbum y acordar con los novios, por teléfono, el día y hora para venderles las fotos.

Casi nunca hay pegas e incluso a veces se producen situaciones extrañas: al recibir el álbum unos novios pasan apresuradamente todas las páginas. Se detienen en una foto del banquete donde esta la abuela y me dicen: la abuela murió cinco días después de la boda y esta fue la última foto que se le hizo.








3 comentarios:

Shidarta dijo...

Pues amigo Jota, no sé si darte las gracias o mandarte a tomar por .... ;-D (es broma), lo que pasa es que has retratado tan bien la realidad de un fotografo liberal de bbc´s que se me han puesto los pelos como escarpias.
Es verdad que trabajar por dos perras y soportar ese stress es duro, y nunca reconocido, pero tambien hay buenos momentos.... yo personalmente siempre he tenido (gracias a mi belleza innegable), un muy buen feeling con los novios y eso en un solo dia ya es mucho, te abre las puertas a un dia distinto donde puedes compartir algo mas que unas fotos.
En definitiva... sigo haciendo bbc´s, aunque de forma esporadica, (no soportaria todos los fines de semana), y de esta forma no me quemo con este trabajo, a la vez que me permite tomar "tablas" en las relaciones humano-fotograficas, las cuales, hoy por hoy, estan desapareciendo por ese ansia de ganar dinero facil.
Enhorabuena por tu relato.
Un abrazo.

Manuel Pozo dijo...

Amigo Jota, excelente descripción. Y esto es así en TODAS las bodas. Muy poquitas se salen de esa rutina.

Llevo haciendo vídeos de bodas desde hace más de 20 años y estoy casi de acuerdo con esas sensaciones. Yo intento que sea un trabajo agradable, tanto para mí, como para los novios y sus familias. Busco un buen recuerdo para un día que aunque para nosotros es una rutina, para ellos es un día único y muy especial. Y tenemos la ventaja de que sabemos qué, cuándo, cómo y dónde ocurrirán las cosas.

Empecé en El Pardo, con un fotógrafo que tenía la exclusiva del San Francisco. Pero era un aprovechado y un cara dura y pasé de él. Luego empecé a trabajar con tiendas. No tienen exclusivas. Normalmente los novios son clientes de toda la vida y hay buen rollo. No suele haber problemas como los hay con los exclusivistas (muchas veces pésimos profesionales impuestos por el cura o/y restaurante).

Ahora estoy casi retirado. Últimamente he trabajado con un fotógrafo de la asociación de fotógrafos profesionales, que luchan para que se terminen las exclusivas. Defienden que sean los novios los que elijan a los fotógrafos, igual que eligen restaurante o tienda de vestidos de novia. Es muy lamentable que vayas a hacer fotos a una boda y te pongan mil pegas.

Como es muy lamentable (e ilegal) que te cobren 300 ó 400 euros por no usar al fotógrafo del salón.

Bueno, Jota, me da un poco de pena la sensación que nos dejas de "mal sabor de boca" con tu experiencia en las fotos de boda. Creo que has tenido mala suerte con "el gordo".

Espero que si haces alguna boda en el futuro, de esas que salen particulares, lo hagas con ganas y lo disfrutes. Y a las parejas que has retratado decirles que no saben la suerte que han tenido de dar contigo. :)

Un abrazo.

Manuel

jota dijo...

Hola Jesus y Manuel. En este relato me centré en describir la experiencia que tuve con ese tipo de empresas. No obstante aclaro que he hecho bodas con otra perspectiva y ha sido gratificante. Buscar imagenes espontaneas, sin posados (o los minimos), captar todos los detalles, mezclarse entre la gente y hacerse "invisible" para captar imagenes frescas también es posible en las bodas. Casi siempre este tipo de trabajo es posible hacerlo con novios que comprenden algo o les gusta el mundo de la fotografía y quieren ir más allá de lo convencional.

Ojalá acabaramos con esa práctica insana de las exclusivas, que de cierto modo a pervertido esta especialidad fotográfica.