jueves, junio 23, 2005

Reflexión sobre el 'orgullo gay'

Si planteamos una nueva escala de tiempo para la historia de la humanidad y la convertimos en un dia de veinticuatro horas, podriamos deducir que treinta años sería mucho menos que un segundo en esa escala; pues bien, hace menos de un "segundo" historico que existia en España la ley de Peligrosidad y Rehabilitación social, usada por el regimen de Franco para castigar a homosexuales y transexuales en carceles especiales ubicadas en Huelva, Badajoz o Canarias. De otro lado, en el año de 1969, en la ciudad estadounidense de Nueva York, el 28 de junio de ese año, un grupo de policías ingresaron al bar gay Stonewall Inn, del barrio Greenwich Village, con el pretexto de que el lugar no tenía licencia para vender bebidas alcohólicas. En esa ocasión los asistentes al bar encararon a los policías lo que desató un enfrentamiento y disturbios posteriores que se prolongaron por tres días. Sirvan estos antecedentes para contextualizar una celebración que, cada último sábado de junio, se realiza en muchos países del mundo como reinvindicación del orgullo homosexual.

En mi caso personal nunca me he sentido 'orgulloso' de ser heterosexual, quiero decir, ni orgulloso ni no orgulloso. Es como plantearse si me debo o no sentir orgulloso de tener dos piernas, dos manos y dos ojos o de ser optimista, pesimista, alegre o cascarrabias. Creo que estos atributos son naturales e intrinsecos a mi condición de ser humano y que no deberian constituir ningun motivo especial de orgullo o verguenza. Por eso creo que la homosexualidad es simplemente una opción humana mas que algunas personas escogen y viven siendo consecuentes y honestos con sus sentimientos. Sin embargo, al ver actitudes como la de alguna jerarquia eclesiastica, que tratan a este colectivo como si se tratase del mismisimo diablo, se entiende la utilidad de esa reinvindicacion para este grupo de seres humanos. Ojalá que dentro de pocos años fiestas como esta sean innecesarias.