jueves, abril 14, 2005

Un dia en la vida de un mimo

Mientras Armstrong caminaba por la luna, en el año mil novecientos sesenta y siete, en una pequeña ciudad de diez mil habitantes, a doscientos kilómetros de Nueva York, empezaba a caminar en la tierra nuestra protagonista: Azana (nombre artístico). De ese pueblito salió esta mujer dispuesta a recorrer el mundo y a ganarse la vida deteniendo el tiempo con su trabajo como actriz callejera.

Cuando la encontré en la Calle Postas, cerca de la Plaza Mayor de Madrid, el frío del otoño empezaba a calar en los huesos de todos los transeúntes. Ese día Azana cumplía una vez más con su rutina, arropada con su voluntad de hierro y con la esperanza de recoger esas monedas que le sirven para pagar una habitación en un hostal decente, comer y seguir viajando por el mundo. Al igual que esta chica, trabajan cientos de jóvenes, y no tan jóvenes, en las calles y parques de las ciudades más turísticas de nuestro planeta: el paseo de las Ramblas en Barcelona, la calle Preciados de Madrid, el mercado de las pulgas de San Telmo en Buenos Aires o el Central Park en Nueva York.

Desde su postura de maniquí, ella observa con curiosidad el transcurrir de la gente: algunos viandantes la observan con desdén y otros se detienen con curiosidad. Los niños se acercan entre temerosos y atrevidos para comprobar que esa figura no es de mármol. Las pupilas de Azana permanecen siempre estáticas al igual que sus brazos y todos los músculos de su cuerpo. Solo cuando irrumpe el sonido de una moneda, se despierta ella con un movimiento leve de agradecimiento. Y así cumple con su destino, viviendo la vida que quiere vivir en un ejercicio de libertad que ya quisieran para sí muchas personas con más recursos; haciendo amigos y amigas de todas las condiciones; soportando algunas veces el rigor del tiempo; incomodándose en otras por el acoso de la policía que la considera una "invasora del espacio público" y también disfrutando en ocasiones de unos vinos o de un porro brindado por una amiga que conoció el día anterior. Este es su oficio: Mimo, desempeñado con una dignidad que he tratado de congelar en las imágenes que os ofrezco a continuación ...














Reportaje publicado en www.elangelcaido.org

5 comentarios:

e.o. dijo...

Bonitas fotos, bonito texto y un blog también bonito y variado.
Te deseo que sigas así.

Nividhia dijo...

Ciertamente unas fotos muy bien escogidas y realizadas. Me ha ustado esta entrada tambien.

Anónimo dijo...

Muy buen reportaje. Enhorabuena

Jose Antonio.

Anónimo dijo...

Keep up the good work » »

Miguel dijo...

Estaba buscando inofrmación sobre arte callejero y me encontré con tu blog. Gran reportaje

Nos vemos
http://madridfotoafoto.blogspot.com