jueves, octubre 20, 2005

ficciones de vida eterna

- Laboratorio XYZ, dígame.
- Hola buenos días. Mire llamaba por lo del anuncio...
- Si como no. Cumple usted con los requisitos?
- Si, tengo 38 años y estoy en buen estado de salud.
- Pues mire, pásese por el laboratorio esta tarde a partir de las 17h y le haremos unas pruebas.
- Vale, gracias. Allí estaré.


es sorprendente ver como puedo aún acordarme de esa conversación que marcó ese cambio tan radical en mi vida. Aquel día encontré esa noticia en el periódico y al final de la página un pequeño anuncio que ponía:

“El laboratorio XYZ busca hombres y mujeres voluntarios para experimentación genética. Adultos entre 18 y 40 años. Interesados comunicarse al 91.234.5678”.

Recuerdo que ese día precisamente no tenía el dinero para ingresar en el banco y pagar el curso de fotografía que estaba haciendo con tanto esfuerzo e ilusión. La desesperación acumulada por no poder encontrar una oportunidad digna de trabajo se me notaba ya en la cara: ojeras por no dormir, barba de tres dias y un estado de ánimo tan bajo que apenas tenía energía para leer una página de ese viejo periódico. Entonces pensé que a lo mejor si fuera mujer me quedaría la opción de prostituirme para conseguir un poco de dinero, pero que al ser un hombre llegando ya a los cuarenta no me quedaba más remedio que entregar mi cuerpo a la ciencia y que fuera lo que dios quisiera. Por eso descolgué el teléfono y marqué el numero del anuncio.

En un principio nadie de mi familia ni de mi entorno inmediato creyó lo que les comentaba que estaba haciendo. Quizás pensaban que era uno mas de esos sueños fantásticos e inalcanzables que de cuando en cuando yo recitaba como si fuera un niño de seis años. Pero, como siempre, es el tiempo quien ha terminado por darme la razón.

El caso es que ya han pasado ciento cincuenta años y tengo encima tres matrimonios: el primero duro treinta años, el segundo cuarenta y el actual, seguramente, ya será el último dado que mi actual mujer también recibió el tratamiento anunciado en esa famosa noticia que os transcribo a continuación:

"... hace poco se ha descubierto que el envejecimiento está genéticamente controlado. Y quizá la muerte esté genéticamente controlada. Y algo que está genéticamente controlado es o será manipulable... Si partimos de la base de que los genes del envejecimiento pueden manipularse, pues en teoría, por qué no: podemos aspirar a la inmortalidad." (Ginés Morata - biólogo molecular español entrevistado en el diario El Pais).




viernes, julio 29, 2005

amores derrotados

Si miramos con atención, veremos como las paredes de la ciudad nos van dejando pistas de un palpitar oculto de la vida: alegrias, dolores y sufrimientos de un ser humano cada vez mas solo.

jueves, junio 23, 2005

Reflexión sobre el 'orgullo gay'

Si planteamos una nueva escala de tiempo para la historia de la humanidad y la convertimos en un dia de veinticuatro horas, podriamos deducir que treinta años sería mucho menos que un segundo en esa escala; pues bien, hace menos de un "segundo" historico que existia en España la ley de Peligrosidad y Rehabilitación social, usada por el regimen de Franco para castigar a homosexuales y transexuales en carceles especiales ubicadas en Huelva, Badajoz o Canarias. De otro lado, en el año de 1969, en la ciudad estadounidense de Nueva York, el 28 de junio de ese año, un grupo de policías ingresaron al bar gay Stonewall Inn, del barrio Greenwich Village, con el pretexto de que el lugar no tenía licencia para vender bebidas alcohólicas. En esa ocasión los asistentes al bar encararon a los policías lo que desató un enfrentamiento y disturbios posteriores que se prolongaron por tres días. Sirvan estos antecedentes para contextualizar una celebración que, cada último sábado de junio, se realiza en muchos países del mundo como reinvindicación del orgullo homosexual.

En mi caso personal nunca me he sentido 'orgulloso' de ser heterosexual, quiero decir, ni orgulloso ni no orgulloso. Es como plantearse si me debo o no sentir orgulloso de tener dos piernas, dos manos y dos ojos o de ser optimista, pesimista, alegre o cascarrabias. Creo que estos atributos son naturales e intrinsecos a mi condición de ser humano y que no deberian constituir ningun motivo especial de orgullo o verguenza. Por eso creo que la homosexualidad es simplemente una opción humana mas que algunas personas escogen y viven siendo consecuentes y honestos con sus sentimientos. Sin embargo, al ver actitudes como la de alguna jerarquia eclesiastica, que tratan a este colectivo como si se tratase del mismisimo diablo, se entiende la utilidad de esa reinvindicacion para este grupo de seres humanos. Ojalá que dentro de pocos años fiestas como esta sean innecesarias.






sábado, abril 23, 2005

Sobre el oficio de fotógrafo

Llevo un par de años aproximándome al quehacer fotográfico sigilosamente, sin prisa pero sin pausa. Inicialmente surgió ese interés como un desahogo consumista y ocioso que me ha dejado en casa un par de cajones llenos de cacharros sin usar. Después de trastear y de leer un par de cosas apareció lo que podríamos calificar como "inquietudes estéticas". Una búsqueda de la belleza, ese concepto tan subjetivo y escurridizo que resumo con esta idea: "la belleza no esta nunca en las cosas, siempre esta en los ojos de quien observa". Esa búsqueda de la belleza dio paso a nuevos hábitos y a la afición de observar con detenimiento todas las cosas que hasta ese momento eran invisibles ante mis ojos. Posteriormente, y quizás como un mecanismo de defensa, me interesé por conocer a otras personas con quién compartir la afición, tratando de consolarme al saber que hay mucha mas gente que le pasa lo que a mi: se gastan su dinero y su tiempo en una afición un tanto incomprensible para su entorno personal y familiar. En ese ámbito Internet ha sido el medio y el gran potenciador de unas relaciones sociales que muy difícilmente se hubieran podido producir en otros ambientes. Por último me ha dado por pensar que la fotografía puede ser una forma de vida, quiero decir, no sólo una forma de ganarse la vida sino también de verla, vivirla y enfrentarse a ella. Es ahí cuando empiezo a interesarme por los autores y sus obras, buscando sin cesar referencias biográficas y testimoniales.

En una de esas exploraciones encontré un evento que se organiza cada año en Madrid bajo el título de "ENTREFOTOS" (edición 2003), que persigue la creación de un mercado que no termina de cuajar en España: el coleccionismo fotográfico. Esta exposición esta íntegramente organizada por los mismos fotógrafos que exponen sus obras; quienes se encargan desde pagar su stand hasta clavar las puntillas donde se colgaran las fotos, algo cuanto menos curioso. Recuerdo bien que en aquella ocasión la exposición se organizó en una nave en obras, con sus paredes sin pintar, reflejando soslayadamente las dificultades con las que se ejerce este oficio. Todo esto viene a cuento porque precisamente esa experiencia y algunos diálogos con amigos fotógrafos me han llevado a reflexionar sobre el oficio de fotógrafo. Un oficio que en gran medida se erige sobre el culto a la personalidad del autor, quien trata de convertir su nombre en un sello personal o en una marca. Por eso puede ser inevitable que algunos, después de repetirse mil veces que son muy buenos, terminen "enamorándose de si mismos" y creyéndose algo así como seres llegados de otros planetas. Afortunadamente la mayoría de los que conozco gozan de una sencillez y calidad humana extraordinaria e indispensable para desempeñarse en un oficio que demanda, de quién lo ejerce, una vocación inequívoca y una gran capacidad de superar la frustración que produce el perseguir un sueño aún a costa de los malos pronósticos del entorno inmediato. Además porque hay que ser muy "cabecidura" para seguir con ganas de hacer fotos, y lo que es peor, pretender vivir de ello, después de ver el panorama mediático y artístico actual, que solo conduce a la desilusión. Por todo esto quise recoger algunas instantaneas, sin ningún artificio y sólo con la pretensión de documentar con retratos a este grupo de hombres y mujeres soñadores, que encuentran en la fotografía un medio de expresión personal. Al final ha quedado esto como la orla de un colegio y para mí como un pequeño inventario de talento fotográfico Español y de nombres de personas tantas veces asociadas con buenas imágenes. Todos ellos están siempre detrás de una cámara y muy pocas veces delante de ella:


<- Abilio Lope  |  Angel Sanz ->


<- Antonio Tabernero  |  Baylón ->


<- Carlos Fernández  |  Daniel Sánchez ->


<- Delia Padrón  |  Evaristo Delgado ->


<- Encarna Marín  |  Fernando Herraez ->


<- Feliciano López Pastor  |  Jesus Cano ->


<- Fernando Maquieira  |  Iñigo Calles ->


<- Jerónimo Alvarez  |  José María Diaz Maroto ->


<- José Frisuelos  |  Luis Castelo ->


<- Juan Pedro Trejo |  Juan Rodriguez Vásquez ->


<- Julián Lladosa  |  Julio López Saguar ->


<- Luis Vioque  |  Manuel Rodriguez ->


<- Manuel Sonseca  |  Pilar Pequeño ->


<- Margarita Gonzalez  |  Marta Poncela ->


<- Nacho Rubiera  |  Nicolas López ->


<- Paco Valverde  |  Pedro Albornoz ->


<- Pedro Gimenez  |  Pedro Ruiz de la Rosa ->


<- Pilar García Merino  |  Raúl Montesano ->


Seve Palomares

viernes, abril 15, 2005

Treinta metros cuadrados de Dignidad.

En estos días se discute en España si una vivienda de treinta metros cuadrados es digna o no es digna. La ministra que propuso el tema dice que la "Dignidad" no se puede medir por metros cuadrados; quienes le atacan dicen: "a donde vamos a llegar con este gobierno que nos quiere meter en madrigueras de treinta metros cuadrados". Y entre unas y otras recordé esta foto que hice ya hace muchos días y que puede decirnos algo sobre la forma de llevar la "Dignidad":



Posted by Hello

jueves, abril 14, 2005

Un dia en la vida de un mimo

Mientras Armstrong caminaba por la luna, en el año mil novecientos sesenta y siete, en una pequeña ciudad de diez mil habitantes, a doscientos kilómetros de Nueva York, empezaba a caminar en la tierra nuestra protagonista: Azana (nombre artístico). De ese pueblito salió esta mujer dispuesta a recorrer el mundo y a ganarse la vida deteniendo el tiempo con su trabajo como actriz callejera.

Cuando la encontré en la Calle Postas, cerca de la Plaza Mayor de Madrid, el frío del otoño empezaba a calar en los huesos de todos los transeúntes. Ese día Azana cumplía una vez más con su rutina, arropada con su voluntad de hierro y con la esperanza de recoger esas monedas que le sirven para pagar una habitación en un hostal decente, comer y seguir viajando por el mundo. Al igual que esta chica, trabajan cientos de jóvenes, y no tan jóvenes, en las calles y parques de las ciudades más turísticas de nuestro planeta: el paseo de las Ramblas en Barcelona, la calle Preciados de Madrid, el mercado de las pulgas de San Telmo en Buenos Aires o el Central Park en Nueva York.

Desde su postura de maniquí, ella observa con curiosidad el transcurrir de la gente: algunos viandantes la observan con desdén y otros se detienen con curiosidad. Los niños se acercan entre temerosos y atrevidos para comprobar que esa figura no es de mármol. Las pupilas de Azana permanecen siempre estáticas al igual que sus brazos y todos los músculos de su cuerpo. Solo cuando irrumpe el sonido de una moneda, se despierta ella con un movimiento leve de agradecimiento. Y así cumple con su destino, viviendo la vida que quiere vivir en un ejercicio de libertad que ya quisieran para sí muchas personas con más recursos; haciendo amigos y amigas de todas las condiciones; soportando algunas veces el rigor del tiempo; incomodándose en otras por el acoso de la policía que la considera una "invasora del espacio público" y también disfrutando en ocasiones de unos vinos o de un porro brindado por una amiga que conoció el día anterior. Este es su oficio: Mimo, desempeñado con una dignidad que he tratado de congelar en las imágenes que os ofrezco a continuación ...














Reportaje publicado en www.elangelcaido.org

domingo, abril 10, 2005

Flamenco y toros

Nunca he asistido a una corrida de toros, pero me imagino que cuando el pitón frio rompe la tela y entra en la carne del muslo, antes del grito desgarrado del torero se instala en la plaza un silencio de muerte que dura sólo un par de segundos. Enseguida empieza la danza de quienes asisten al torero para evitar que el animal, tambien malherido, cobre venganza por lo que le han hecho. No sé yo si esa lucha entre la vida y la muerte, ese silencio y esos lamentos -el del torero y el toro- tengan algo que ver con ese otro lamento tan español: el flamenco.






martes, abril 05, 2005

Mercados de barrio

Dentro de un tiempo, en las grandes ciudades, podría suceder que las familias jovenes optaran por cambiar su paseo dominical al parque temático o al zoológico, por una salida de compras a uno de los pocos mercados de barrio que sobrevivan tozudamente.

En un excursión de ese tipo, los padres le mostrarán a sus hijos pequeños como, en un tiempo lejano, las personas que establecían una relación comercial se conocían por sus nombres: Manolo el pescadero, Paco el carnicero, etc. quienes al verte llegar te decían con una sonrisa en la boca:
¡que pasa Pepe, ya no te dejas ver el pelo por aquí!

También podrán explicarle a los niños como echarse unas risas con loli y su marido, los fruteros, haciendo un pique con el resultado del partido de fútbol del último derbi local.

En fin, dentro de un tiempo, en los mercados de barrio, podría enseñársele a las nuevas generaciones que el "calor humano" -en las relaciones comerciales- también es una especie en vía de extinción.









Mercado Maravillas - Madrid